Archive for abril, 2009

¡Bienvenidos! Sobre MACO 2009.

Del 22 al 26 de Abril se celebra en la sala “D” del Centro Banamex (Hipódromo) en la zona metropolitana de la Ciudad de México la exposición MACO, México Arte Contemporáneo, en su edición del 2009. El evento congrega a un muy buen número de galerías internacionales, 90 de acuerdo a los organizadores, y expone el trabajo de muchos artistas y otros tantos que pretenden serlo, más de 800 según la publicidad del evento. La distribución del espacio, la curaduría, la organización y en general la logística del evento es excelente, nada podríamos objetarle; por los stands se camina cómodamente y en ningún momento se padece de lo que yo llamo “claustrofobia en pago por evento”. Cabe mencionar que la difusión que el comité organizador hizo del evento para que los jóvenes acudieran también fue muy buena, lo cual, claro, debe agradecérsele a los patrocinadores. Es bueno saber que un importante número de empresas tienen entre sus estrategias de mercadotecnia el apoyo a este tipo de eventos como la revista “Chilango”, “Volaris”, “Dos Equis”, “Audi” y otras más.

    Así pues, el evento es un éxito y reconocemos su valor como elemento difusor de la cultura en México.

    Sin embargo; quiero utilizar esta exposición como excusa para platicar un poco sobre la deplorable situación del arte contemporáneo.

Teoría de la confusión.

    ¿Qué es el arte? ¡Uf! ¡Con la Iglesia hemos topado Sancho! Es tarea del todo imposible definir qué es el arte. Quizá, como hacen los teólogos, debemos definirlo por negación; es decir, diciendo qué no es arte. No es arte el trabajo ocurrente y no es arte el diseño. Punto.

Teoría de la ocurrencia.

     Alguna vez entre Carlos Monsiváis y Octavio Paz se desató un debate que a muchos nos mantuvo de lo más entretenidos. Resulta que en entrevista concedida por el maestro Paz se le preguntó sobre qué opinión guardaba del trabajo de don Carlos Monsiváis; la respuesta del maestro fue como mínimo interesante, tildó a Monsi de ser un hombre de ocurrencias pero no de ideas. Posteriormente Monsi regresó el batazo diciendo que él podía ser ocurrente pero en cambio Paz era un boticario. Es obvio que ambos escritores siempre se respetaron y no se entendería el panorama de las letras mundiales de estos tiempos truculentos prescindiendo de la obra de cualquiera de los dos pero la anécdota sirve para ilustrar un poco: ¿qué es esto de la ocurrencia?

    Ocurrencia es tomar la fotografía de una flor, encerrarla en la vitrina de un carrito de dulces y sobre su plataforma colocar un florero con una hermosa flor roja ornamentando el conjunto. Es una imagen bonita, sí; original, también; una imagen que te saca una sonrisita, por supuesto. Pero no es arte.

    Ocurrencia es un candelabro compuesto de alambre de desecho y una que otra cuenta de cristal salpicada en su estructura; te hace reflexionar sobre la banalidad del lujo, sí; te causa extrañeza, también. Pero no es arte.

     Ocurrencia es filmar un corto en un hotel de la ciudad de México para denunciar… pues no sé realmente para denunciar qué porque no tiene ni pies ni cabeza; un cineasta diría, sin pelos en la boca, que todo cortometraje mal logrado puede llamarse trabajo experimental o arte de vanguardia si se es lo suficientemente cínico; por supuesto que no es arte, es más, creo que ni a ocurrencia llega.

    Una ocurrencia consiste en utilizar recursos intrascendentes (como una flor, alambres de desecho y hasta hoteles citadinos) para transmitir un mensaje provocando en el espectador emociones (agradables, grotescas, censurables…); se construye por completo de instantes, por ejemplo la florecita sobre el carrito te hacer sonreír una vez pero no más (a menos que estés medio lurias, pero eso es asunto de otro cuento). Y no es arte porque no utiliza técnicas que requieran por parte de su creador un conocimiento profundo en fotografía, en escultura, en pintura… cualquier farsante puede disfrazar una ocurrencia con la absolución de la etiqueta <<arte>>.

Teoría del diseño.

     El diseño busca la creación de productos que además de funcionales sean estéticos; es decir, busca humanizarlos. Un diseñador requiere de conocimientos técnicos que le permitan crear un producto. Su tarea, pues, es totalmente funcional y es innovadora y artística (en un sentido estético) pero su trabajo no puede ser concebido como arte pues un producto se crea para servir mientras que el propósito del arte sigue sin ser descubierto y esperamos que a nadie se le ocurra imponerle una función.

    Así pues una botella de refresco muy bonita es un gran avance para el diseño industrial y sin duda terminará atrayendo a un mayor número de consumidores; pero una botella de refresco no es arte.

     Un pedazo de lámina utilizado como lienzo para formar un collage con etiquetas de desecho industrial puede ser una propaganda muy efectiva para cuestionar los niveles de desperdicio en el sector manufacturero de la economía mundial, pero, no es arte ¡cómo va a serlo! ¿Cómo puede considerarse arte, es más, como puede considerarse artista al autor de este collage cuando en su obra no hay pasión, no hay técnica, no hay ni siquiera perspectiva? ¡No hay nada! Es un póster digno de la portada de una revista editada por Green Peace, y ya.

     Conclusión: el diseño industrial no es arte.

Teoría de la pretensión.

     Estar abiertos a nuevas propuestas no significa que todo lo que sale al mercado, en este caso, todo lo que una galería cualquiera nos muestra se pueda considerar arte. Sé que para muchos creadores resulta de lo más molesto que les digan: tu trabajo es basura, de la buena, cierto, pero no deja de ser una basura brillante; por muy molesto que sea no puedo dejar de decirlo; y es que, hoy en día decir que se es crítico de arte es casi lo mismo que aceptar que padeces de alguna clase de pandemia característica del Medioevo como peste negra o algo peor. Bueno, pues no debemos callarnos ¿y qué si porque no nos gusta el candelabro hecho de desperdicios nos llaman retrógrados? Por favor, el insulto es el recurso del artista frustrado; no somos paladines de la contrarreforma solo tenemos la formación intelectual y el criterio suficientes para identificar justo el momento en el que las pretensiones de un <<artista>> llegan a querer vender una ocurrencia en miles de dólares haciendo pasar su basura por arte.

     El arte (aunque muchos digan que su creación está abierta a todos, que es accesible a todos, que el arte es la mejor materialización de la democracia) debe llegar a todo el mundo, cierto, pero eso no significa que todos sean capaces de crearlo.

     Para crear arte se debe dominar primero la técnica; sin técnica no hay arte. ¿Qué es la técnica? Técnica es haber pasado horas frente al lienzo, enfrentándose al uso del pincel y la pintura. Técnica es tener las manos llenas de callos por empuñar el cincel contra la roca. Técnica es haber leído el trabajo de cientos de artistas, de escritores, y haber escrito cientos de hojas incoherentes hasta volverse legible. Técnica es sumergirse en la obra de todos los creadores que te han precedido para aprender de su maestría y compartir su locura. Técnica es talachearle para aprender a usar el pincel, la cámara fotográfica, el bolígrafo, el cincel, la maldita computadora y técnica es saturarse del trabajo de los otros antes de exponer el propio. Sin técnica, sin talacha, no puede hablarse de arte, lo demás, es pretensión.

Sobre algunas obras que valen mucho la pena en MACO 2009.

    1) De Luis Gordillo, “Doble Hitchcockiano” y “Deslumbramiento”; 2) de Jan Hendrix, “Between Heaven and Earth”; 3) el trabajo de Ana Eliza Egreja; 4) la obra de Paulo Queiroz; 5) el arte de Maya Attoun, 6) la espléndida mezcla entre pintura y escultura de Hugo Lugo y; 7) la exhibición de la galería peruana Revólver.

    ¿Ustedes qué opinan?

                                                                                                                                                            Ger JM

Pd. Planeta Por Conquistar a la venta.

Pd. Planeta Por Conquistar a la venta.

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¡Bienvenidos! Planeta Por Conquistar a la venta.

     Pues con la nueva de que mi primer libro publicado ya está a la venta.

     Es un proyecto independiente que por el momento solo se venderá en su versión tanto impresa como digital en http://www.lulu.com; una vez en la página basta con escribir en la casilla de búsqueda Planeta Por Conquistar y los direccionará al libro, o, bien, dando un clic en la imagen que abajo aparece.

    Del éxito que se tenga con cada una de sus compras dependerá que este proyecto llegue a las librerías tradicionales.

     He aquí una probadita:

     … Al día de hoy hemos arrasado con cuatrocientos sistemas solares, ochocientos veintitrés planetas e igual número de organizaciones sociales así como un número, todavía indeterminado, de pueblitos pulgosos. En nuestra búsqueda insaciable de metales, piedras preciosas, sustancias químicas orgánicas, maderas industriales y de valor artesanal y de toda clase de suministros necesarios para darnos esos pequeños lujos que hacen de la vida algo digno de vivir hemos destruido a cuanto ser pensante, o medianamente cuerdo, se ha interpuesto en nuestra misión. Ha sido un camino tapizado de retazos color sangre pero, como yo siempre he dicho, si necesito fulminar a tres generaciones completas de alienígenas para seguir vistiendo mis camisas de algodón modificado no dudaré en hacerlo…

Portada de mi primer libro publicado

Portada de mi primer libro publicado

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¡Bienvenidos! Descifrando La Jerga Bancaria; 21042009

     A lo largo de la semana anterior los diferentes bancos comerciales del mundo han presentado sus informes financieros correspondientes al primer trimestre del año. Por razones que algunos analistas llamarían <<del orden del interés público>> los reflectores de la prensa financiera se concentran (bueno, al menos dicen concentrarse) en los resultados de los bancos que recibieron fondos estatales para capitalizarse y no declararse en banca rota. Lo que estos columnistas quieren decir sin redundar tanto es que es importante saber cómo están usando los recursos públicos entidades financieras privadas para salir a flote, claro, eso dicen pero muy pocos mantienen una actitud crítica frente a estas medidas, la mayoría de los especialistas financieros creen que <<no hubo de otra>> en esto de socializar las pérdidas; supongamos por un momento que en verdad no hubo de otra, no obstante, eso no explica porqué no se le da seguimiento a lo que hacen los directivos. Veamos algunos casos.

     Me llama la atención el caso de “Bank of America”, un banco que recibió 45, 000 millones de dólares del gobierno estadounidense, centavos más, centavos menos, para enfrentar sus terribles metidas de pata, pero me llama la atención no porque esté actuando mejor o peor que otras instituciones intervenidas (como el City Bank, el Florida Community Bank, el Polk County Bank o del lado europeo el Royal Bank of Scotland, el Halifax of Scotland y así etcétera, etcétera) sino porque solo aquí se ha escuchado que un fuerte grupo de accionistas están pidiendo la renuncia de su presidente Kenneth Lewis; no es el propósito de estas líneas analizar el desempeño del presidente de esta institución sino más bien preguntarnos ¿y todos los otros directivos del resto de los bancos? Al final todas estas instituciones participaron en la bursatilización de pasivos que llevó al borde de la quiebra sus finanzas ¿Ahí qué? ¿Porqué los gobiernos que están liberando fondos no condicionan la ayuda siempre que los directivos que permitieron esta debacle mundial presenten su renuncia?

     Adicional al tema de la renuncia de las altas gerencias hay un tema que todos los periódicos, al menos los latinoamericanos, han omitido ¿por qué para amortiguar el peso de las intervenciones con fondos públicos los bancos no han liberado las reservas por morosidad?

    Antes de continuar hagamos un paréntesis ¿qué son las reservas por morosidad? Me explico, cuando un banco presta dinero (desde una tarjeta de crédito hasta un crédito empresarial multimillonario) genera un renglón contable que se llama “reservas por morosidad” y consiste en que si el crédito deja de pagarse el banco “aparta” un porcentaje de la deuda para garantizar el dinero de los ahorradores (recuerden que el dinero que presta un banco no es suyo sino de los cuentahabientes). Así, por ejemplo, si un crédito tiene un mes de mora se aparta el 10%, si tiene 2 meses el 30% y así más o menos; los porcentajes varían dependiendo del tipo de crédito y de banco a banco. Este dinero aparece en los estados financieros como pérdidas pero no en todos los casos aplica como tal ¿qué pasa si un crédito que tenía, digamos, cuatro pagos vencidos se salda de un momento a otro o se le concede un descuento para ponerlo al corriente? Pasa que en ese momento pueden liberarse las reservas y ese dinero, que estaba “apartado”, se puede integrar al renglón de ganancias ¿esto en qué beneficia a la población? Sencillo, para sanear las finanzas de los créditos al consumo otorgados por bancos y ayudar a las familias a saldar deudas debe implementarse una política de amnistía crediticia en los bancos intervenidos: que concedan descuentos (que van desde el 10 hasta el 95 por ciento) a los deudores para que una vez pagada la diferencia se liberen las reservas por morosidad ¿porqué nadie ha dicho eso? Que se tiene que discutir, sin duda, y que deben definirse muchos criterios también.

    En conclusión ¿por qué no se ha iniciado el debate sobre la remoción de las altas gerencias de los bancos intervenidos y por qué no se discute sobre la amnistía crediticia?

     ¿Ustedes qué opinan?

                                                                                                                                                                 Ger JM

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¡Bienvenidos! Sobre La Inevitable Distracción; 18 de Abril/2009

     No quiero caer en la pedantería de los que van por la calle diciendo que todo entretenimiento deportivo, que todo espectáculo musical, que cualquier montaje artístico tiene como único propósito mantener distraída a la gente de lo que en verdad importa; de principio es difícil decir qué es lo que realmente importa, a mí, nomás para ilustrar, no me interesa nada saber si el nuevo gobernador de uno de tantos estados del país anda con quién sabe cuál estrella marinera del mundo farandulero pero, en cambio, a un periodista de nota rosa se le va la vida en conseguir el dato. Así pues esto de “lo que en verdad importa” es extremadamente complejo definir.

    Lo que sí debemos estudiar es la forma en la que cual rebaño de humanos sin talento cognitivo (que a veces somos babosos, pues) caemos en provocaciones de bajo nivel. Veamos un caso reciente. Hace menos de un mes, la segunda semana de marzo de este año, el presidente galo Nicolás Sarkozy visitó México. Pues bueno, el jefe de estado francés al hablar en la tribuna del senado mexicano tocó temas importantes, el más delicado de todos fue su reflexión sobre la responsabilidad que tiene México en el Consejo de Seguridad de la ONU toda vez que ocupa la presidencia rotativa, además dijo que nuestro país debe comprometer todos sus recursos en el mantenimiento de las operaciones de paz emprendidas por la ONU y esto incluye el envío de tropas a las regiones en conflicto; independientemente de que estemos o no de acuerdo con enviar soldados mexicanos para que colaboren con otras naciones en incursiones militares ordenadas por la comunidad internacional puedo decir que la invitación de Sarkozy pasó de largo, es más, los periódicos y los medios digitales prefirieron concentrar los reflectores en el debate sobre la ciudadana francesa que cometió crímenes en territorio mexicano ¡todo el debate alrededor de la visita se centró en una delincuente que aún cuando fuera repatriada en nada afectaría la política interna, las relaciones con Francia o la Unión Europea y mucho menos la economía del país! El ilustre visitante también habló sobre la crisis económica mundial diciendo que la verdadera libertad de mercado se ha perdido por la codicia de un pequeño grupo que tiene al mundo sumido en una profunda recesión ¿acaso alguien menciono esto, algún comentarista se detuvo en analizar estas palabras? Mientras en México pasó, nuevamente, de largo en Europa se interpretó como el inicio de la alianza entre Alemania, Francia y los EU por redefinir el papel de los organismos financieros internacionales y mientras esto ocurría por aquéllos rumbos en México discutíamos sobre si Carla Brunni se conservaba igual de bella que cuando inició su carrera de modelaje ¡esto sí que es distracción!

     ¿Es intencional este comportamiento de los medios de difusión? Sí, pero no en un sentido conspiratorio (tampoco se vale ser paranoicos), el problema con el debate público en México es que cuando un periódico saca un titular los otros le siguen en cadena y, otro problema, es que el amarillismo vende y vende mucho. Dado que el tiraje real de los periódicos (el que se compra no el que se imprime) es muy bajo la única manera de incrementarlo ha sido con noticias pintadas en tonos pastel: si una señorita francesa, guapa por añadidura, cometió crímenes y su presidente está de visita ¡eso puede vender y ayudar a recuperar la debilitada industria periodística!

    Siempre hablamos sobre responsabilidades ciudadanas, la más importante de todas es mantener un espíritu crítico ante la información; además de que ese espíritu es precisamente el que define a un pueblo ilustrado.

     ¿Ustedes qué opinan?

Ger JM

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13/04/2009; Crónica de un desempleado.

¡Bienvenidos!

    Siendo objetivo no ha transcurrido mucho tiempo. Mi amigo Jean estuvo desempleado casi un año antes de que yo lo contratara como analista cuando ocupé una de las gerencias de los proyectos de ventas en el banco, mi amiga Ery soportó dos años sin un trabajo fijo y muchos otros conocidos padecieron más o menos lo mismo hasta encontrar algo… estuve a punto de decir <<que les agradase>> pero ninguno de ellos trabaja por gusto, mejor vendría decir: hasta que encontraron algo, y ya, sin agregarle descripciones.

     Yo llevo exactamente un mes.

     No logro definir cómo me siento. Por una parte me agrada salir a correr al parque todos los días, parece una actividad demasiado sencilla como para si quiera mencionarla pero durante los seis años que trabajé en la transnacional no pude hacerlo con la frecuencia que a mí me habría gustado, trabajaba hasta catorce horas al día y solo tenía disponibles los domingos, bueno, en ocasiones tenía disponibles los domingos pues si no alcanzaba las metas de la semana ese día tenía que trabajar también; viéndolo en retrospectiva ¿eso no fue explotación? Adicional a este pequeño gusto aeróbico el tiempo que he destinado a mis lecturas como mínimo se ha triplicado. En promedio leo entre cinco o seis libros al mes (siempre he leído por las noches) pero desde mi salida del banco he terminado un libro en promedio cada dos días (por cierto ¿han notado que los libros en sus primeras ediciones se han vuelto realmente caros?), también me di tiempo para terminar la corrección de estilo de mi primer libro pronto a publicarse y me reuní con amigos a los que no veía desde hace varios meses. Hasta aquí todo marcha de lujo, la única objeción que encuentro es que no estoy ganando dinero y tengo las mismas deudas de siempre: la hipoteca, las tarjetas, la manutención, y los gastos diarios, categoría, ésta última, en donde entra todo el dinero que uno no sabe en qué diantres se fue (visitas a la tiendita, el cafecito, el tequilita, las palomitas en el cine y otras tantas linduras que vuelven el mundo un poco más tolerable). Esta ambivalencia me está llevando lentamente a desarrollar una esquizofrenia de lo más curiosa; me despierto, pues, dichoso por saber que podré hacer lo que me plazca mientras que, al terminar el día, la desesperación me invade (porque sé que el dinero se acabará dentro de poco y yo sigo sin trabajo). Antier sencillamente me solté a llorar a moco tendido.

     ¿Dejé de buscar empleo? No, al contario, todos los días he mandado currículas a diferentes empresas y bolsas de trabajo ¿cuál ha sido el resultado? Me han mandado llamar para presentar exámenes y someterme a entrevistas pero de ahí no pasa, a veces me dicen que no tengo el perfil (¡no tengo el perfil para una posición equivalente a las que ocupé durante años! Definitivamente hay algo de irónico en eso) y en otras, de manera sorpresiva, la vacante desaparece cuando pregunto sobre el estatus de mis pruebas. Hay un detalle que no he mencionado: solo estoy aplicando para puestos que en verdad quiero ocupar, he decidido que voy a trabajar en “algo” que me guste.

     Durante los años como empleado bancario mis jefes me asignaron como titular de distintos proyectos (cinco para ser exactos); ejecutivo de servicio, ejecutivo de cuenta, gerente de sucursal, gerente de cobranza y gerente de fuerza de ventas. De todas estas responsabilidades solo disfruté plenamente la gerencia de fuerza de ventas ¿Fue el puesto mejor pagado? No, aquí hubo meses en los que incluso gané menos dinero que como ejecutivo de cuenta (que teóricamente está varios peldaños abajo en el escalafón); entonces ¿fue el más tranquilo? ¡Uf! Para nada, mis jornadas iniciaban a las ocho de la mañana y terminaban a las diez u once de la noche; bueno, por su importancia estratégica ¿era un puesto cuyo titular recibía el reconocimiento de sus jefes? No, al contrario, en esta posición debía rendir cuentas mensuales en juntas directivas y siempre me ponían una arrastrada marca diablo sin contar el hecho de que cuando desapareció el proyecto ninguno de estos directores (excepto mi jefa directa, mi hermosa jefecita) mostró el menor interés en la gente que muy posiblemente perdería su empleo. Entonces ¿qué carajos le veía a esa chamba? Es difícil expresarlo en unas cuentas líneas: me gustaba coordinar a las treinta personas que componían el equipo de trabajo y diseñar los planes de capacitación, me fascinaba resolver problemas operativos y escuchar la opinión de mis colaboradores y lo más importante, de todos los puestos que ocupé solo éste lo elegí plenamente, es más, solo para este puesto competí por la titularidad. Pero parece que el destino le tiene ojeriza a los trabajos que uno disfruta; el proyecto terminó antes de cumplir los dos años de existencia y a mí junto con todo mi equipo nos pasaron en bola al área de cobranza; era eso o quedarse sin empleo. Después vino el desmembramiento ¿cómo pretendes que treinta personas que han trabajado como vendedores aprendan a cobrar de la noche a la mañana? Algunos lo lograron, otros, en los que me incluyo, aprendimos porque aprendimos (aunque no muy bien), no hubo más. Solo el veinte por ciento de la gente sobrevivió (junto con mi equipo había otros veintiséis a nivel nacional, éramos más de seiscientas personas que de la noche a la mañana dejaron de vender para cobrar créditos morosos del modo que Dios, y quizá el chamuco, nos dio a entender). Después de casi un año como gerente de cobranza, trabajando con los sobrevivientes del equipo, mis resultados eran todo menos buenos, definitivamente no di el ancho para el puesto; me gustaría decir que no invertí el tiempo y los recursos necesarios para hacerla y hacerla bien pero no fue así ¡en verdad me esforcé para ser un buen <<cobrón>>! Por lo mismo un día mi jefa me mando llamar para decirme en vivo y a todo color que a partir de ese momento se vería obligada a prescindir de mis servicios; acepté con todo el dolor de mi corazón (¡hasta se me salió una lagrimita!) y ya con un pie en la calle mi jefecita me dijo que no tan pronto, que me querían como gerente de una sucursal. Así pues no me quedé sin trabajo. Como gerente de sucursal di muy buenos resultados ¡ejem! No está muy bien que yo lo diga mas no por ello deja de ser cierto, pero en fin, tampoco fue un trabajo que disfrutase mucho así que la salida era inminente.

    Y después de todo eso volvemos al mismo punto. Ha transcurrido un mes y no tengo chamba. A seguir buscándole.

 

Ger JM

       

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10 de Abril/2009. La Cultura del Éxito.

¡Bienvenidos!

La Cultura del Éxito.

    A partir de la década de los 90 la literatura empresarial de occidente (especialmente la estadounidense y en gran medida la nipona) proclamó en universidades, foros públicos y privados, panfletos, publicaciones, libros y en general en toda tribuna disponible que había llegado el momento del éxito. Con el fin de la guerra fría y el sistema liberal económico ortodoxo implantado en los Estados Unidos por Ronald Reagan y en el Reino Unido por Margaret Thatcher la oportunidad se antojaba inmejorable: el Estado había renunciado a conducir los vaivenes de la economía dejándole las manos libres a los empresarios del mundo, pero, muy en especial a los especuladores financieros. Si el capitalismo ortodoxo (neoliberalismo) había ganado la guerra contra el socialismo de la Unión Soviética ¡era obvio que el sistema funcionaba! ¡Por Dios si hasta China funcionaba con un comunismo pragmático basado en la libertad de mercado! Pues claro que había llegado el momento de perder la cabeza y con ello llevarse al desbarrancadero las teorías, que a esas alturas se antojaban ñoñas, del Estado de Bienestar.

    Del neoliberalismo se ha dicho que su principal punto débil consiste en la vacuidad de ideas. Se cree que es un comportamiento salvaje que lucra con la ganancia hasta obtener utilidades rayanas en lo mórbido, que no hay ideas detrás de todo esto, se ha dicho que solo hay instinto: la tendencia del hombre a nunca conformarse con la ganancia pase lo que pase. Pues bueno, eso nos han hecho creer; sin embargo, la realidad es muy distinta: el sustento teórico del neoliberalismo, al menos el de los últimos veinte años, se construyó en la llamada filosofía empresarial, en el “management”.

    El management no es otra cosa que la filosofía de bajísimo nivel, y no lo digo como burla ¡en verdad es una filosofía de deplorable nivel! , que pregona que todo resultado en esencia es mejorable, que el límite es el cielo, es más, no hay límites. Si una empresa ganó diez dólares este año ¿por qué no habría de ganar veinte el año entrante y luego cuarenta y después ochenta? ¿Por qué el empresario, el empresario respetable, habría de decir algo como: <<creo que es suficiente, hasta aquí>>? No lo diría porque entonces sería un perdedor, un mediocre, un hereje que se rebela ante la nueva religión rebelada, la cultura del éxito. El pentateuco de esta religión es el siguiente:

a) Reducción de costos. El hecho de que el límite sea el cielo no significa que los gastos también deban estar por las nubes ¿cómo se aumenta la utilidad sin gastar más? ¡Yo sé, yo sé! Recortando gastos que no generan “valor capitalizable” como por ejemplo: sueldos,  prestaciones (adiós servicio médico, plan dental, guarderías, seguridad social) y condicionando a los proveedores para que se ajusten a una tabla de costos para que ellos a su vez se vean obligados a reducir sus precios del mismo modo: metiendo tijera a los sueldos y prestaciones.

b) Haciendo hincapié en la “ejecución”. La ejecución es la etapa del proceso administrativo en donde se hacen las cosas y está estrechamente relacionada con las actividades del personal. El personal también debe ser exitoso, si antes, en, digamos ocho horas, lograban vender diez productos pues como somos una empresa cuyo “capital humano” es excelente los resultados también lo serán por lo mismo ahora exigimos que vendan doce y luego catorce y luego dieciséis y así indefinidamente aunque esas ocho horas se conviertan en catorce ¡y nada de reclamos! El personal de confianza (esclavitud moderna, digámoslo con todas  sus letras) debe apoyar ¿qué importancia puede tener el hecho de que solo vivan para trabajar si ahora por fin han alcanzado la excelencia, y, lo mejor, con el mismo ingreso o incluso con sueldos y bonos inferiores?

c) Empresas delgadas con utilidades obesas. La mejor manera de evitar que los empleados se organicen y descubran cuán sospechosa es la cultura del éxito es subcontratándolos, el outsourcing es la solución: que una empresa fantasma contrate a toda la platilla operativa (supervisores, vendedores, demostradores, obreros) de tal modo que si surge alguna inconformidad de inmediato se les despida sin mayor trámite ¡finalmente no eran mis empleados directos! Y al mismo tiempo me aseguraré de contratar, a estos sí, a los mandos medios y a las altas gerencias para que ellos se vean obligados a presionar al personal operativo en el logro ascendente de las metas; como los empleados de nivel medio y alto no estarán dispuestos a perder un contrato con la matriz lo harán ¡y todos contentos!

d) A delegar que el mundo se acaba. Siempre será necesario lanzar nuevos productos, innovar en la oferta diría algún economista de esos que nos caen tan bien. Bueno, el que se busque ganar más a través de nuevas entradas no significa que el personal deba percibir mayores ingresos, para ello le asignaré nuevas responsabilidades que serán la forma en la que yo le diga: “Confío en ti, por eso te cargo más la mano”. Esto se llama empowerment.

e) Modificación de valores. Los valores individuales (el deseo de un hombre, por ejemplo, de que su familia esté bien alimentada, bien vestida, que tenga un nivel de vida digno) deberá ser congruente con los valores de la empresa: la empresa se conforma por la suma de todos sus miembros por lo mismo si uno de ellos porta un contravalor (como por ejemplo querer trabajar solo ocho horas para llegar a su casa a jugar con su hijo pequeño) implica que no comparte la visión de  éxito y por lo mismo debe salir.

      Todos los libros que se lean sobre cultura empresarial editados en las últimas dos décadas pueden resumirse en uno de estos cinco incisos. Hagan la prueba y verán.

    Esta filosofía light, y que por ser ligera al parecer ha caído tan bien, es el sustento ideológico de las empresas de hoy. No se salva nadie: sector servicios, sector financiero, sector manufacturero, el sector agrícola, es más, hasta la burocracia estatal empieza a trabajar siguiendo estos patrones.

     ¿Hay solución? Claro, pero de ello platicaremos en otro artículo.  

     Ustedes ¿qué opinan?

Ger JM

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8 de Abril/2009. Hablemos sobre el G-20.

¡Bienvenidos!

Hablemos sobre el G – 20.

    Con motivo del término de la reunión del Grupo de los 20 en Inglaterra los analistas especializados en política internacional se han concentrado en decir que el presidente de los Estados Unidos, la Canciller de Alemania y el Jefe de Gobierno de Francia (Barack Obama, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy en el mismo orden) han mandado de manera más o menos conjunta, de un modo más o menos casual un mensaje al mundo: <<Ha llegado el momento de que el Estado  retome las riendas de la economía>>, ante esto solo queda decir ¡Vaya! Y pensar que para llegar a esta conclusión solo fue necesario que las principales economías del planeta y sus agregados culturales como México y, en general, toda la región latinoamericana, entraran en recesión al mismo tiempo porque ¿ya se nos olvido que las crisis económicas circunscritas a una zona geopolítica o a un país no provocaron en su momento debate sobre la naturaleza del sistema financiero mundial? A lo más se discutía sobre lo bien o lo mal que actuaron determinadas autoridades para superar los declives económicos: La crisis mexicana de finales de 1994, la crisis bancaria en Venezuela también en 1994, la crisis financiera asiática de 1997, la crisis de liquidez en Argentina del 2001 así como las burbujas inmobiliarias del Japón, la desaparición de las empresas punto.com entre 1999 y el 2003, el ataque especulativo a la libra esterlina en 1999 , y un largo etcétera que curiosamente nunca provocó inquietud generalizada; estas crisis se daban de manera periódica (cíclica nos diría algún mago de semáforo también conocido como economista ortodoxo), se tomaban como baches que no podían ser aplanados debido a que la enorme carretera económica internacional no se prestaba a manipulaciones.   

     Hagamos un poco de historia. El Grupo de los 20 nace en 1999 como un reclamo de los gobiernos de las economías emergentes a ser tomadas en cuenta durante los cónclaves que celebraban los 8 países más ricos del mundo <<Está bien, está bien, no hagan más pucheros, pueden sentarse a nuestra mesa>> así pues este grupo lo conforman el G8 original compuesto por los Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Rusia (en orden del PIB del 2008) y los doce países siguientes: China (que en realidad ya es la cuarta economía mundial), Australia, Brasil (ambas economías más desarrolladas que la rusa), India, Corea del Sur, Turquía, México, Indonesia, Arabia Saudita, Argentina y Sudáfrica; adicional a ello se invita a un representante de la Unión Europea para que haga acto de presencia y dé voz a los países que conforman en bloque dicha comunidad,  también, en las últimas dos cumbres se invitó a España y Holanda aunque en teoría ambas ya están representadas por la Unión Europea. Es necesario mencionar que independientemente de la integración de otros países las sesiones del G8 no serán interrumpidas, durante los próximos años seguirán sesionando como habitualmente lo hacen durante tres días una vez al año.

     El G20 no es una institución y por lo mismo, oficialmente, las decisiones que aquí se toman en materia de política y economía no tienen carácter resolutivo; la importancia de este club consiste en que sus miembros pueden implementar políticas que apliquen mundialmente porque al sumar sus votos en las instituciones como el Consejo de Seguridad de la ONU, el FMI o el Banco Mundial, esas sí con mucho poder real,  determinarán cuál rumbo seguirá el planeta. Es lo que, en términos literarios, llamaríamos una masonería bien lograda (al respecto no sé porqué muchos estudiosos del poder se empeñan en creer que hay complots de tiranos que buscan conquistar el mundo ¡pero cuál complot! Si los hilos del mundo se mueven en este tipo de reuniones).

     Hasta el 2008 la opinión pública internacional se complacía con los anuncios que se hacían al cerrar las sesiones del G8 o del G20 las cuales siempre prometieron más ayuda para combatir la pobreza en África o más recursos para frenar la pandemia del SIDA u otras declaraciones que, en su momento,  le imprimieron un toque políticamente correcto a la reunión; lo que se discutía poco (y se sigue apenas analizando) es que en esas mismas reuniones gobernantes, empresarios y banqueros coincidían en seguir fomentando el liberalismo ortodoxo (neoliberalismo) y la apertura indiscriminada de los mercados de las naciones política y económicamente débiles mientras los países del grupo fomentaban el proteccionismo interno, algo así como: déjame venderte al precio que a mí me plazca pero tú podrás venderme al precio que a mí se me siga antojando.  Pero esta vez al parecer fue distinto.

     Los líderes mundiales empiezan a reflexionar sobre la importancia de reglamentar el flujo de capital, sobre la imperiosa necesidad de no creer más en los postulados del liberalismo económico entre los cuales el más dañino ha sido el que reza que el mercado se regula por sí mismo ¡fatal error! ¡La ganancia no se autoregula! Es el Estado quien debe intervenir los mercados ¿por qué esto causa tanto temor? Los detractores de la reglamentación económica afirman que cuando el Estado mete la mano termina arruinando todo lo que toca ¿en verdad? Nadie ha dicho que el gobierno será el dueño del sistema productivo (eso, en efecto, ya pasó y las cosas salieron requete’mal) lo que se ha dicho (o por lo menos empieza a insinuarse) es que debe haber reglas que impidan que esta crisis se agrave o se repita pues ¡el postulado que dice que las crisis cíclicas no pueden evitarse es faso! El capital mundial no puede seguir lucrando sin reglas claras que limiten su ganancia y mucho menos puede correr a los brazos de papá Estado cada vez que termina arruinando las cosas ¡vaya doble moral: déjenme trabajar como me plazca pero si la riego entonces sí ayúdenme! Pues no.

     ¿Ustedes qué opinan?

Ger JM

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