6 de Abril/2009. Acerca de la condición de desempleado.

¡Bienvenidos!
Esta es la cuarta semana en la que oficialmente formo parte de lo que Marx llamaría ejército industrial de reserva y de lo que los apologistas de Keynes nombran población económicamente inactiva. Dejando de lado ambas definiciones creo que una forma más acertada para describir mi circunstancia es decir que estoy felizmente desempleado padeciendo los horrores de dicha felicidad: sin ingreso que me permita justificar lo mucho que como (Y es que; supongo que podría acostumbrarme a esto de no tener trabajo, el problema viene cuando uno no se acostumbra a dejar de comer).
     Resulta que dejé mi trabajo anterior (una gerencia de una transnacional financiera) debido a que me surgió la oportunidad de agarrar por los cuernos mis pretensiones literarias y publicar de una jodida vez. Esto de enfrentar tus pasiones es de lo más interesante (aunque como ya se vio también es tremendamente empobrecedor) ¡Hago lo que quiero sin ganar el dinero que me gustaría! Pero bueno, al menos como experiencia no deja de ser anecdótica ¿Me pregunto si mi estómago compartirá esto en un par de meses?
     Voy regresando de presentar exámenes en una secretaría de estado para una jefatura departamental, en menos de veinte días he presentado incontables exámenes (además de aburridos ¡todos son idénticos! Los psicólogos industriales deberían trabajar más en ellos, incluso se vuelven predecibles) y me he sometido a varias entrevistas. Quizá valdría la pena escribir una crónica detallada de todo lo que en ellas se me ha preguntado, algunos de los entrevistadores son buenos, no en un sentido moral, me refiero a que hacen bien su trabajo; preguntan lo que en verdad importa como por ejemplo: “¿sabes coordinar y comprender equipos de trabajo grandes y compuestos por empleados con rasgos de personalidad ligeramente neuróticos?”, A lo cual yo contesté: por supuesto, claro que, para comprender a un neurótico tú mismo debes de serlo, “Por supuesto que no, entonces, según tú, para comprender a un asesino ¿debes tener tendencias asesinas?”, Para comprenderlo sí, para reprobar su comportamiento no, tú preguntaste si podría coordinarlos y comprenderlos, a lo cual te respondo que sí puedo. Después de esto el entrevistador se rió como dándome a entender que acababa de perder el puesto ¡Esto de ser sincero puede meterte en muchos problemas y sacarte de muchos otros, para no ir más lejos, me sacó de una posible chamba! Claro que, también están los que no saben hacer entrevistas como aquel monito que me preguntó “¿Qué te hace pensar que eres el indicado para este puesto?” ¿Qué esperaba escuchar? ¿En verdad cuando alguien suelta esta pregunta espera escuchar una negativa: no, no soy el indicado para el puesto pero vine para ver si pegaba? Pues claro que nadie le va a dar una respuesta así, por lo mismo lo único que queda por decir es algo por el estilo de: creo que mi experiencia profesional y cualidades me hacen el candidato ideal para esta plaza o alguna respuesta igual de intrascendente. Deteniéndome un poco ¿cuando yo reclutaba a mi personal hacía preguntas inteligentes o solo seguía el <<script>>? No puedo recordarlo, debe ser una barrera psicológica ¡un trauma! Vaya, además de desempleado me descubro traumatizado.

     Pero volvamos a lo de la secretaría de estado. Hoy presenté los exámenes. Conté cuarenta y tres candidatos para el mismo puesto. Había de todo. Señores con el pantalón mal ajustado y el rostro demacrado por la pobreza, jóvenes de gestos enérgicos y con la desesperación transluciendo en su mirada, damas desprendiendo un agradable aroma a frutas de su cabello recién lavado y en general profesionistas desempleados que le ruegan a los dioses que todos los que ahí se presentan padezcan de alguna clase de retraso mental que les impida quedarse con el puesto que ellos, sueñan, con ocupar. Personalmente, creo que me concentré más en analizar el comportamiento de la competencia que en resolver adecuadamente el examen, pero bueno, ya vendrá algo mejor.

     Por el momento seguiré inscribiéndome en procesos de reclutamiento.

Ger JM

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