8 de Abril/2009. Hablemos sobre el G-20.

¡Bienvenidos!

Hablemos sobre el G – 20.

    Con motivo del término de la reunión del Grupo de los 20 en Inglaterra los analistas especializados en política internacional se han concentrado en decir que el presidente de los Estados Unidos, la Canciller de Alemania y el Jefe de Gobierno de Francia (Barack Obama, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy en el mismo orden) han mandado de manera más o menos conjunta, de un modo más o menos casual un mensaje al mundo: <<Ha llegado el momento de que el Estado  retome las riendas de la economía>>, ante esto solo queda decir ¡Vaya! Y pensar que para llegar a esta conclusión solo fue necesario que las principales economías del planeta y sus agregados culturales como México y, en general, toda la región latinoamericana, entraran en recesión al mismo tiempo porque ¿ya se nos olvido que las crisis económicas circunscritas a una zona geopolítica o a un país no provocaron en su momento debate sobre la naturaleza del sistema financiero mundial? A lo más se discutía sobre lo bien o lo mal que actuaron determinadas autoridades para superar los declives económicos: La crisis mexicana de finales de 1994, la crisis bancaria en Venezuela también en 1994, la crisis financiera asiática de 1997, la crisis de liquidez en Argentina del 2001 así como las burbujas inmobiliarias del Japón, la desaparición de las empresas punto.com entre 1999 y el 2003, el ataque especulativo a la libra esterlina en 1999 , y un largo etcétera que curiosamente nunca provocó inquietud generalizada; estas crisis se daban de manera periódica (cíclica nos diría algún mago de semáforo también conocido como economista ortodoxo), se tomaban como baches que no podían ser aplanados debido a que la enorme carretera económica internacional no se prestaba a manipulaciones.   

     Hagamos un poco de historia. El Grupo de los 20 nace en 1999 como un reclamo de los gobiernos de las economías emergentes a ser tomadas en cuenta durante los cónclaves que celebraban los 8 países más ricos del mundo <<Está bien, está bien, no hagan más pucheros, pueden sentarse a nuestra mesa>> así pues este grupo lo conforman el G8 original compuesto por los Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá y Rusia (en orden del PIB del 2008) y los doce países siguientes: China (que en realidad ya es la cuarta economía mundial), Australia, Brasil (ambas economías más desarrolladas que la rusa), India, Corea del Sur, Turquía, México, Indonesia, Arabia Saudita, Argentina y Sudáfrica; adicional a ello se invita a un representante de la Unión Europea para que haga acto de presencia y dé voz a los países que conforman en bloque dicha comunidad,  también, en las últimas dos cumbres se invitó a España y Holanda aunque en teoría ambas ya están representadas por la Unión Europea. Es necesario mencionar que independientemente de la integración de otros países las sesiones del G8 no serán interrumpidas, durante los próximos años seguirán sesionando como habitualmente lo hacen durante tres días una vez al año.

     El G20 no es una institución y por lo mismo, oficialmente, las decisiones que aquí se toman en materia de política y economía no tienen carácter resolutivo; la importancia de este club consiste en que sus miembros pueden implementar políticas que apliquen mundialmente porque al sumar sus votos en las instituciones como el Consejo de Seguridad de la ONU, el FMI o el Banco Mundial, esas sí con mucho poder real,  determinarán cuál rumbo seguirá el planeta. Es lo que, en términos literarios, llamaríamos una masonería bien lograda (al respecto no sé porqué muchos estudiosos del poder se empeñan en creer que hay complots de tiranos que buscan conquistar el mundo ¡pero cuál complot! Si los hilos del mundo se mueven en este tipo de reuniones).

     Hasta el 2008 la opinión pública internacional se complacía con los anuncios que se hacían al cerrar las sesiones del G8 o del G20 las cuales siempre prometieron más ayuda para combatir la pobreza en África o más recursos para frenar la pandemia del SIDA u otras declaraciones que, en su momento,  le imprimieron un toque políticamente correcto a la reunión; lo que se discutía poco (y se sigue apenas analizando) es que en esas mismas reuniones gobernantes, empresarios y banqueros coincidían en seguir fomentando el liberalismo ortodoxo (neoliberalismo) y la apertura indiscriminada de los mercados de las naciones política y económicamente débiles mientras los países del grupo fomentaban el proteccionismo interno, algo así como: déjame venderte al precio que a mí me plazca pero tú podrás venderme al precio que a mí se me siga antojando.  Pero esta vez al parecer fue distinto.

     Los líderes mundiales empiezan a reflexionar sobre la importancia de reglamentar el flujo de capital, sobre la imperiosa necesidad de no creer más en los postulados del liberalismo económico entre los cuales el más dañino ha sido el que reza que el mercado se regula por sí mismo ¡fatal error! ¡La ganancia no se autoregula! Es el Estado quien debe intervenir los mercados ¿por qué esto causa tanto temor? Los detractores de la reglamentación económica afirman que cuando el Estado mete la mano termina arruinando todo lo que toca ¿en verdad? Nadie ha dicho que el gobierno será el dueño del sistema productivo (eso, en efecto, ya pasó y las cosas salieron requete’mal) lo que se ha dicho (o por lo menos empieza a insinuarse) es que debe haber reglas que impidan que esta crisis se agrave o se repita pues ¡el postulado que dice que las crisis cíclicas no pueden evitarse es faso! El capital mundial no puede seguir lucrando sin reglas claras que limiten su ganancia y mucho menos puede correr a los brazos de papá Estado cada vez que termina arruinando las cosas ¡vaya doble moral: déjenme trabajar como me plazca pero si la riego entonces sí ayúdenme! Pues no.

     ¿Ustedes qué opinan?

Ger JM

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2 comentarios »

  1. Alexandro said

    Pues en nuestro país, Mexico Lindo y Querido, tenemos harta experiencia en eso del Estado intervencionista y ha sido bastante “estorboso”, por decirlo suavemente.
    Pero también es cierto que tenemos que aprender de la crisis actual. El mercado debe tener una reglamentación, debe ser dirigido por el mismo mercado pero dentro de los límites sutiles e inteligentes que el Estado imponga. He dicho.

    • Ger JM said

      ¡Hola!

      ¡Gracias por tu comentario Alex! En efecto, coincido con tu punto de vista: reglamentar libertades.

      ¡Saludos!

      Ger.

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