¡Bienvenidos! Sobre la multipolaridad del poder

Siempre que un pueblo escoge a su máximo gobernante, llámese presidente, primer ministro o, incluso, cuando la muerte trae consigo al sucesor de una línea monárquica con poder absoluto, las calles se llenan de festejos, cuando el cambio se antoja esperado y esperanzador, o de violencia, si se trata de un golpe de estado o una elección arreglada, lo cual viene siendo para efectos prácticos lo mismo; o, en el peor de los casos de indiferencia cuando el vencedor de la contienda no despierta sino frías reacciones entre su gente. Todos estos gestos se dan porque el vulgo cree que una sola persona hará la diferencia.

     Por supuesto que importa quién es el mandamás, de hecho es importantísimo porque al saber quién está al frente se sabe quién está detrás.

    El poder en los estados contemporáneos se comparte; incluso, en los totalitarismos. Esto recibe el nombre de multipolaridad. Explicándolo de otra forma: detrás de toda gran persona hay grandes grupos.

     El ejercicio del poder, entonces, se da actualmente siguiendo tres tendencias:

I

     La persona que está al frente es fuerte, su intelecto y maldad le permiten controlar perfectamente a los grupos que le encumbraron; ha aprendido a maniobrar de tal modo que logra convencerlos de que su proyecto es también el proyecto de ellos. Logra consolidar gran parte de su trabajo, pero, a menos de que use el poder no solo para alcanzar sus objetivos sino también para remover progresivamente a las cabezas de los círculos que lo llevaron al poder, será invariablemente derrocado. Se entenderá que son pocos los ejemplos, el último lo encontramos en la persona del magnífico John F. Kennedy. Un presidente cuyo grupo de poder le permitió llegar a la cumbre porque le consideraron manipulable, poco más que un maniaco sexual. Resultó que no era influenciable y que el único dueño de sus pasiones era él mismo.   

     En esta tendencia los intereses son antagónicos.

II

      La persona que está al frente será jefe de estado pero no jefe de gobierno. Es decir; es un decorado, el grupo al que pertenece lo usa como disfraz, las personas que ejercen el poder están en la antesala del despacho. El ejemplo actual lo tenemos con Dmitri Medvédev quien, aunque soberano de todas las Rusias, tuvo que delegar el poder real en Vladimir Putin, jefe de gobierno indiscutible de aquéllos lares; la ley rusa impide a un presidente gobernar durante más de dos períodos consecutivos por lo cual tuvo que buscarse a un colaborador que le asegurase su maximato. Otro ejemplo lo tenemos con George Bush II; por supuesto que mientras Medvédev es un personaje digno de ser jefe de estado; es decir, tiene la preparación intelectual necesaria para llevar un buen papel protocolario Bush II es tan solo un individuo de coeficiente intelectual cuestionable que fue manipulado por los halcones del Pentágono y de la Defensa sin que él se diera cuenta y que precisamente por esa ineptitud llevaron a su país a organizar guerras sin salida.

     Esta tendencia corresponde a los caudillos.

III

     La persona que está al frente comulga plenamente con los objetivos del grupo que lo llevo a la casa de gobierno, es el jefe y no necesita controlar a los círculos del poder porque no se ha alejado de los principios que defienden. Puede ser un miembro de la izquierda, de la derecha o un socialdemócrata por lo mismo sus acciones, casi siempre, corresponderán con los criterios de la izquierda, de la derecha o de los socialdemócratas. En esta tendencia entran casi todos los gobernantes del mundo. Es, lo que se dice, un criterio vulgar.

   

    La multipolaridad, por último, también se da en los estados modernos cuando a pesar de que un gobierno está plenamente integrado, quiero decir, cuando todos los miembros comparten los criterios de grupo, uno de los jerarcas lleva negociaciones paralelas a las órdenes que gira el jefe de gobierno. Esto se da mucho, más de lo que convendría, en los países con tradición parlamentaria y que deben formar coaliciones para gobernar; un caso es Israel y otro es Italia, aunque, esta última nación, de Silvio Berlusconi para acá parece volverse más estable.

     Otro ejemplo se dio en México durante el gobierno de Ernesto Zedillo cuando la oficina de la presidencia entabló negociaciones con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en Chiapas, las cuales fueron arruinadas por su secretario de gobernación, cuyo nombre no vale la pena recordar; fueron dos negociaciones paralelas que se frustraron mutuamente. Un cínico diría que se trató de fuego amigo.

 

Ger JM

Anuncios

2 comentarios »

  1. jesus blancas said

    buen dia german

    No te desanimes por escribir ahi la llevas no a todas las personas les gusta leer y ademas solo necesitas publicidad para que la gente visite tu blog.

    Felicidades por tu cumple perdi tu telefono pero por este medio te hago extensa mi felicitación.

    Sigue adelante y estamos en contacto.

    • Ger JM said

      Te lo agradezco Jesús, seguimos en la línea.

      Ger.

RSS feed for comments on this post

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: