Archive for junio, 2009

¡Bienvenidos! Sobre el asesinato.

Analicémoslo solo desde una perspectiva funcional ¿sirve de algo?

 

I

En la política

 

     Cuando le pregunto a diferentes historiadores cuál ha sido su papa favorito casi todos me contestan que Alejandro VI; el segundo papa de la familia Borgia. Yo coincido. Los Borgia tienen un mí, como lo tuvieron en Maquiavelo, a un admirador.

     Alejandro VI fue uno de los grandes papas. Maniobró como se debía contra las familias italianas para recuperar, a través de su hijo César, los estados pontificios y supo plantarle cara a la prepotencia de la Francia del renacimiento. Además de que jamás asesinó solo porque sí, sino por estrictas razones de estado (y solo una vez contra el monje dominico Savonarola y su misticismo castrante).

     En política el asesinato solo se justifica cuando la persona cuya existencia se ha vuelto intolerable amenaza con destruir al estado, cuando eso ocurre muy pocas voces se alzarán en contra del crimen. 

     Pero esto ya no es el renacimiento. Y las razones de estado han dejado de existir. A lo más existen superfluos intereses personales (de un gobernante) o de un grupo (facción). El asesinato trae consigo problemas de vanidad: siempre se sabe quién es el autor intelectual del mismo modo que siempre se sabe que las investigaciones oficiales nunca identifican al verdadero culpable. Es un problema de vanidad porque aunque el asesino muy posiblemente será exonerado, a lo largo de los años, en la memoria <<colectiva>>, todos sabrán que no tuvo el talento suficiente para vencer a su rival con hechos y no derramando sangre; es decir, lo deplorable es la falta de talento no el asesinato en sí.

 

II

En los negocios

 

     Las petroleras tienen fama de asesinar a los obstáculos que se van encontrando antes de iniciar la más somera excavación. Sí, es cierto, gustan de derramar sangre pero eso fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX. En estos días prefieren promover guerras y sobornar a activistas; en ese sentido encontraron formas más <<civilizadas>> de hacer negocio.

     Los banqueros también tienen mala fama, aunque, claro, lo mismo puede decirse de los industriales y hasta de los, siempre carentes de glamour, ganaderos y agricultores pero ninguno usa mucho el asesinato, han aprendido que la mejor manera de solucionar un problema es promoviendo fusiones y comprando a la competencia.

    

 

III

En la vida diaria

 

     Están los asesinatos pasionales, claro, pero eso es tan solo una vulgar atrofia cognitiva ¿quién asesina hoy en día a un cónyuge adultero, nada más para poner un ejemplo? Uno preferiría ponerle el cuerno tres veces y mucho más rico para después abandonarle.

     ¿Venganzas, deudas de honor o de dinero? No, es preferible el acoso.

 

      Concluyendo: el asesinato ya no es necesario, afortunadamente han surgido otras formas de provocar un mejor y más profundo daño.

    

Ger JM

 

Posdata. El asesinato de periodistas sigue vigente, cierto, pero confiamos en que los asesinos despierten un día de estos y se den cuenta de que a un periodista no se le mata sino que se le calumnia.

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¡Bienvenidos! Revueltas inminentes

Camino por las calles de Polanco. La sede de mi nuevo trabajo se encuentra en este vecindario de clase media alta de la Ciudad de México. Al igual que en todo el país observo menesterosos a montones y no me refiero solo a las personas que desafortunadamente viven de la caridad, lo cual es más bien asunto de sobrevivencia, sino a los miles de empleados que pasan con miradas preocupadas y el calzado desgastado. Todos tienen empleo pero a ninguno le alcanza ni para lo elemental. Casi todos ellos están endeudados hasta el culo, y no es porque se hayan ido de juerga el fin de semana anterior malgastándose la magra quincena en putas y alcohol, sino que las tarjetas de crédito las han usado para nada más que para comprar despensa ¡endeudados porque compraron comida! Muchos forman una familia muégano, juntan el ingreso con la pareja (homosexual u heterosexual, ya no importa, hasta hace un lustro las parejas homosexuales tenían una capacidad de ahorro más alta atribuida al hecho de que, ¡Dios los bendiga!, no traían más chilpayates al mundo y por lo mismo no tenían que desembolsar en su manutención) y los parientes más cercanos: padres, hermanos… Y aún así no alcanza.

     La crisis inmobiliaria iniciada en los Estados Unidos fue la excusa perfecta para despedir empleados al mayoreo y contratar nuevo personal con sueldos mucho más castigados y prestaciones nulas.

    Hay países que en décadas no habían experimentado una recesión; México y Latinoamérica, en cambio, nunca han conocido un período de bonanza económica, aquí nunca ha existido una economía de pleno empleo (ni siquiera durante el milagro económico de los 40’s a los 70’s recordado con tantos suspiros por la academia). Aquí las cosas solo se han agravado.

     Es triste ver cómo las condiciones para el inicio de revueltas sociales son cada vez más notorias. Me gustaría decir que los gobernantes no lo saben o no observan con el mismo filo que yo lo hago pero no es así. Lo saben y saben que esas revueltas casi siempre terminan en derrocamientos. Grandes grupos de poder quieren un golpe de estado, no solo en México, sino también en muchos otros países.

    ¿Hay solución? Sí pero requiere de fuertes cambios en materia laboral y desafortunadamente me genera la impresión de que ya es demasiado tarde (ojalá y me equivoque).

Ger JM

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¡Bienvenidos! De la cultura y el poder

Debido a que los ciudadanos tienen pocas oportunidades para acercarse a sus gobernantes y los empleados las tienen aún menos para acercarse a los CEO´s todo lo que se sabe acerca de los líderes es lo poco que se vuelve público. Tratándose de los llamados estados democráticos queremos creer que casi la totalidad de las biografías de sus gobernantes salen a la luz mientras que los jefes del mundo empresarial suelen resguardar mejor los detalles escabrosos de su vida; sin embargo, ambas creencias, la del hombre público vida pública y la del hombre de negocios vida reservada, son falsas. Solo en casos de verdadero descuido es cuando un mandamás de cualquier sector, estatal o privado, permite que se ventilen en exceso los pormenores de su vida o, también, permite que se ventile muy poco. Un adecuado manejo de imagen hace que el misterio se mezcle en adecuada proporción con el exhibicionismo, en resumen: de los hombres se sabe, si no son estúpidos, lo que los hombres quieren que se sepa.

     Así pues los líderes de estos tiempos truculentos juegan con su imagen y los pueblos, como todos los pueblos de todas las épocas, suelen creer en ellos, o, al menos, hacen como que creen. Hay que admitir que es una de las pocas evoluciones intelectuales que ha tenido la humanidad: cada vez somos más incrédulos. Eso es bueno ¡vaya que es bueno! Pero es terriblemente desesperanzador. Ahora, en este juego de apariencias, todavía hay un rasgo de la personalidad que no se deja disfrazar a gusto: la cultura en el chocarrero plano individual.

     No creo equivocarme cuando digo que siempre se nota cuando una persona no ha abierto un libro en toda su puñetera existencia; es como aquélla vez que le preguntaron a Bush II cuál libro estaba leyendo y le dio por contestar <<El extranjero>>; por supuesto que a muchos nos ganó la risa ¡Bush leyendo a Albert Camus! ¡Ajá! Si ni siquiera fue capaz de cuestionar los informes truqueados de las agencias de inteligencia que, en teoría (¡ah la teoría, siempre tan a la mano!) estaban bajo su mando y nos quiere hacer creer que es capaz de leer dos líneas del trabajo del literato francés. La formación cultural se asoma aunque uno no lo quiera, es, junto con la orientación sexual, un rasgo que todos conocen sobre ti y es, junto con la orientación sexual, materia de chacoteos de pasillo y, como ya dije solo en casos de administración estúpida de la imagen, de escándalos públicos.

     ¿Sirve de algo la cultura para que los jefes se conviertan en estadistas? Me inclinaría a decir que sí, en especial cuando se trata de resolver problemas y no puedes confiar en nadie; es decir, casi todo el tiempo. Pero cuando uno estudia casos como el de Cardoso en Brasil, López Portillo y Castañeda hijo en México o de Fidel en Cuba uno termina preguntándose ¿qué demonios les ocurrió? Y es que; nadie espera actos brillantes de la familia Bush o de Evo Morales o de Ahmadineyad… solo las moscas saben lo que pasa, diría el maestro Monterroso.

 

Ger JM  

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