¡Bienvenidos! Revueltas inminentes

Camino por las calles de Polanco. La sede de mi nuevo trabajo se encuentra en este vecindario de clase media alta de la Ciudad de México. Al igual que en todo el país observo menesterosos a montones y no me refiero solo a las personas que desafortunadamente viven de la caridad, lo cual es más bien asunto de sobrevivencia, sino a los miles de empleados que pasan con miradas preocupadas y el calzado desgastado. Todos tienen empleo pero a ninguno le alcanza ni para lo elemental. Casi todos ellos están endeudados hasta el culo, y no es porque se hayan ido de juerga el fin de semana anterior malgastándose la magra quincena en putas y alcohol, sino que las tarjetas de crédito las han usado para nada más que para comprar despensa ¡endeudados porque compraron comida! Muchos forman una familia muégano, juntan el ingreso con la pareja (homosexual u heterosexual, ya no importa, hasta hace un lustro las parejas homosexuales tenían una capacidad de ahorro más alta atribuida al hecho de que, ¡Dios los bendiga!, no traían más chilpayates al mundo y por lo mismo no tenían que desembolsar en su manutención) y los parientes más cercanos: padres, hermanos… Y aún así no alcanza.

     La crisis inmobiliaria iniciada en los Estados Unidos fue la excusa perfecta para despedir empleados al mayoreo y contratar nuevo personal con sueldos mucho más castigados y prestaciones nulas.

    Hay países que en décadas no habían experimentado una recesión; México y Latinoamérica, en cambio, nunca han conocido un período de bonanza económica, aquí nunca ha existido una economía de pleno empleo (ni siquiera durante el milagro económico de los 40’s a los 70’s recordado con tantos suspiros por la academia). Aquí las cosas solo se han agravado.

     Es triste ver cómo las condiciones para el inicio de revueltas sociales son cada vez más notorias. Me gustaría decir que los gobernantes no lo saben o no observan con el mismo filo que yo lo hago pero no es así. Lo saben y saben que esas revueltas casi siempre terminan en derrocamientos. Grandes grupos de poder quieren un golpe de estado, no solo en México, sino también en muchos otros países.

    ¿Hay solución? Sí pero requiere de fuertes cambios en materia laboral y desafortunadamente me genera la impresión de que ya es demasiado tarde (ojalá y me equivoque).

Ger JM

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