¡Bienvenidos! Sobre el asesinato.

Analicémoslo solo desde una perspectiva funcional ¿sirve de algo?

 

I

En la política

 

     Cuando le pregunto a diferentes historiadores cuál ha sido su papa favorito casi todos me contestan que Alejandro VI; el segundo papa de la familia Borgia. Yo coincido. Los Borgia tienen un mí, como lo tuvieron en Maquiavelo, a un admirador.

     Alejandro VI fue uno de los grandes papas. Maniobró como se debía contra las familias italianas para recuperar, a través de su hijo César, los estados pontificios y supo plantarle cara a la prepotencia de la Francia del renacimiento. Además de que jamás asesinó solo porque sí, sino por estrictas razones de estado (y solo una vez contra el monje dominico Savonarola y su misticismo castrante).

     En política el asesinato solo se justifica cuando la persona cuya existencia se ha vuelto intolerable amenaza con destruir al estado, cuando eso ocurre muy pocas voces se alzarán en contra del crimen. 

     Pero esto ya no es el renacimiento. Y las razones de estado han dejado de existir. A lo más existen superfluos intereses personales (de un gobernante) o de un grupo (facción). El asesinato trae consigo problemas de vanidad: siempre se sabe quién es el autor intelectual del mismo modo que siempre se sabe que las investigaciones oficiales nunca identifican al verdadero culpable. Es un problema de vanidad porque aunque el asesino muy posiblemente será exonerado, a lo largo de los años, en la memoria <<colectiva>>, todos sabrán que no tuvo el talento suficiente para vencer a su rival con hechos y no derramando sangre; es decir, lo deplorable es la falta de talento no el asesinato en sí.

 

II

En los negocios

 

     Las petroleras tienen fama de asesinar a los obstáculos que se van encontrando antes de iniciar la más somera excavación. Sí, es cierto, gustan de derramar sangre pero eso fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX. En estos días prefieren promover guerras y sobornar a activistas; en ese sentido encontraron formas más <<civilizadas>> de hacer negocio.

     Los banqueros también tienen mala fama, aunque, claro, lo mismo puede decirse de los industriales y hasta de los, siempre carentes de glamour, ganaderos y agricultores pero ninguno usa mucho el asesinato, han aprendido que la mejor manera de solucionar un problema es promoviendo fusiones y comprando a la competencia.

    

 

III

En la vida diaria

 

     Están los asesinatos pasionales, claro, pero eso es tan solo una vulgar atrofia cognitiva ¿quién asesina hoy en día a un cónyuge adultero, nada más para poner un ejemplo? Uno preferiría ponerle el cuerno tres veces y mucho más rico para después abandonarle.

     ¿Venganzas, deudas de honor o de dinero? No, es preferible el acoso.

 

      Concluyendo: el asesinato ya no es necesario, afortunadamente han surgido otras formas de provocar un mejor y más profundo daño.

    

Ger JM

 

Posdata. El asesinato de periodistas sigue vigente, cierto, pero confiamos en que los asesinos despierten un día de estos y se den cuenta de que a un periodista no se le mata sino que se le calumnia.

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