¡Bienvenidos! De la conveniencia de las drogas

Veo un documental de VH1, habla sobre los iconos masculinos en el mundo de la música. En algún momento entrevistan a una mujer que no conozco pero que, dada la tendencia de las entrevistas, se trata de una cantante. Compara a un músico que tampoco identifico con Jim Morrison hablando bien del primero y denostando a Morrison por el solo hecho de haber sido drogadicto. Me resulta gracioso pensar que en la determinación de la valía del trabajo de alguien pueda influir el hecho de que consuma, o no, drogas. No veo la relación.

      De hecho, yo me guardo mis sospechas de los artistas (escritores, actores, músicos, fotógrafos…) y científicos que no son alcohólicos, drogadictos o maniacos sexuales. Sencillamente no veo cómo una persona inteligente podría soportar la tragedia de la vida sin alcoholizarse por lo menos de vez en cuando, sin entrar en contacto con los paraísos psicotrópicos por lo menos una vez en su vida o sin coger al más puritano estilo. Mi desconfianza crece cuando me presentan a un gran intelectual o a una gran persona y ésta no habla sino de virtudes ¿para qué hablar sobre la virtud si el vicio, al menos como materia de entretenimiento, suelta de un mejor modo la lengua de cualquiera?

     Pero ambas posturas constituyen los extremos. Lo de verdad relevante es la obra, lo demás, como diría don Carlos Fuentes, es tan solo anécdota. La obra terminada es lo que cuenta ¡qué puede importarnos la tendencia de Picasso al aislamiento social si su “Minotauromaquia” es un delirio de genial mezcla de crueldad y esperanza! ¡A quién carajos le importa si Vargas Llosa alguna vez fue candidato presidencial de la derecha en el Perú si de su pluma nació “Conversación en la Catedral”! ¡Qué relevancia puede tener que Morrison fuera un navegante permanente de realidades inhalables si su voz te lleva a un orgasmo igual de intenso en tres patadas! Así pues que muera la biografía dando paso a la obra.

     Sobre este tema Wilde ha sido el que mejor ha escrito, su compendio de ensayos “Intenciones” aborda del mejor modo posible la separación entre lo que es el artista y lo que es su obra. Y dado que ya andamos en esto de las drogas no estaría mal releer a Carlos Castaneda, nomás por puro entretenimiento.

Ger JM

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