Sobre Frida Recortable (crítica)

Con motivo del natalicio número cien de la maestra Frida Kahlo la empresa Enlace Cultural ha lanzado un compendio y breviario con textos en inglés y sección de imágenes recortables titulado “Frida”. En este pequeño librito de tan solo 50 páginas conjugan de un modo muy bien logrado un ensayo escrito a manera de anecdotario cuya autora es Magdalena Zavala, directora del museo Diego Rivera (INBA), fotografías de don Guillermo Kahlo y Fritz Hele así como algunas de las obras más representativas de doña Frida; casi al final se incluyen tablas cronológicas y una frase de la propia artista que no podría menos que conmover y al mismo tiempo provocar sonrisas de asentimiento: “Espero alegre la salida – y espero no volver jamás”.

     No es mi intensión hablar en estas líneas sobre la maestra Kahlo, aunque la tentación me envuelve con su dulce aroma a Chanel, pues al menos en los últimos años sobre ella se ha dicho de todo a través de todos los medios imaginables: folletos, conferencias, libros, compendios, películas y, lo más importante, exposiciones. Ante tal efusividad de ideas, y en ocasiones de mercadotecnia, a mi no me quedaría realmente nada un poquito interesante por agregar. Mejor quiero ocuparme de dos asuntos: la importancia de que salgan al mercado este tipo de proyectos editoriales y; dos obras que se incluyen en la edición objeto de este artículo.

     Los libros de arte son caros. Son demasiado caros ¿cómo se supone que un estudiante de arte pueda tener acceso a ellos, o una ama de casa o un profesionista de clase media o cualquier persona que en general tendría que sacrificar necesidades básicas para adquirir un buen compendio de arte? Quizá lo haga a través de las bibliotecas especializadas, que son pocas y además no tienen actualizados sus catálogos no solo en México sino en general en todos los países occidentales o quizá se conforme, como yo lo hacía cuando era un adolescente, con comprar postales de las obras que más le gustasen, es decir, armar un compendio propio, rústico pero basto y muy ecléctico. O quizá se busquen otras soluciones innovadoras que ayuden a acercarse a la obra de los grandes (y de los no tan grandes, digo, tan solo para poder comparar). Pero al final el problema sigue siendo el mismo: los libros de arte son caros y no le veo mucha disposición a las casas editoriales para bajar sus precios pues argumentan que las licencias que pagan para editar una sola fotografía pueden alcanzar los miles de dólares o euros, a ello hay que sumarle las estratosféricas sumas que les cobran los críticos por escribirles unas cuantas líneas para anexar a la edición y los exorbitantes precios de las autorizaciones de los representantes de los artistas vivos que ven en cada proyecto la oportunidad de engrosar más su cuenta bancaria. Y yo me pregunto ¿será cierta tanta mezquindad? Seguramente en algunos casos paso todo tal y como lo justifican pero entonces porqué empresas como Enlace Cultural pueden sacar al mercado libros como “Frida”, un libro en pasta francesa, confeccionado con papel de primera calidad, impreso sin fallas y que reúne texto e imágenes en excelente sincronía al maravilloso precio de sesenta y nueve pesos. Los editores de esta casa también pagan licencias, y también deben cubrir los honorarios de los colaboradores y también pagan impuestos ¡Y también obtienen utilidad por la venta del libro! ¿Entonces porqué no todos siguen el ejemplo de Enlace Editorial? Pues porque el arte también ha sido aprisionado, como si fuera una mercancía corriente, por los intereses del capitalismo reaccionario al cual intentamos sobrevivir.

     Celebremos pues que empresas como Enlace Cultural naden a contracorriente y nos compartan, a precios razonables, su maravilloso trabajo.

     Y es que además de hacer las cosas bien y venderlas bien se atreven a hacer cosas diferentes: me encantó la idea de anexar una sección recortable. Al final de “Frida” se incluyen seis postales que el lector puede recortar para utilizarlas como forro de un cuaderno, o como tapiz de una habitación o lo que sea ¡eso es buenísimo! Es desacralizar el arte para volverlo parte de la cotidianeidad. Esto a muchos puede fastidiarles, muchos creen que es vulgarizar la obra del artista ¡Vaya estupidez! Lo que en verdad es vulgar por mezquino es limitar el acceso a la obra de la maestra Kahlo o de cualquier otro artista a las personas que tienen dinero ¡eso sí que es vulgarizar el genio!

    Celebremos pues, por partida doble, el trabajo de Enlace Cultural.

     Por si fuera poco, y aprovechando, de una vez, para pasar a la crítica del libro, en “Frida” se incluyen dos obras de la artista poco conocidas. La primera “Unos Cuantos Piquetitos” y la otra es “Un abrazo de amor del universo, la tierra (México), Diego yo y el señor Xólotl”. Utilizo la frase <<por si fuera poco>> porque los compendios de arte suelen repetirse entre sí ¡además de caros monótonos, vaya tragedia! Pero aquí no pasa, los editores nos incluyen dos magníficas obras que escandalizan y conmueven.

    “Unos Cuantos Piquetitos” es la imagen de una mujer desnuda tendida sobre la cama con puñaladas asesinas por todo el cuerpo, la sangre se esparce por las sábanas y el piso de la habitación; ha incluso salpicado el marco de la pintura. En primer plano se observa al asesino con un rostro que delata su deleite sexual, el gozo que le produce el asesinato de su mujer es tan sádico que termina por ser sublime. Una obra que yo no conocía y que agradezco hayan incluido no solo como parte del libro sino también en la sección recortable (creo que esta postal la utilizaré como forro de “Filosofía del tocador” o a lo mejor como separador cuando lea cualquier otra cosa de Sade).

     “Un abrazo de amor del universo, la tierra (México), Diego yo y el señor Xólotl” se me antoja surrealista, aunque supongo que a la maestra Kahlo no le agradaría que se dijera eso de su obra. En ella aparece Frida sosteniendo en abrazo maternal a un Diego a la vez adulto y niño, al mismo tiempo la madre Tierra los sostiene mientras el Universo envuelve a todos en sus brazos terribles pero misericordes. Impresionante pintura.

     “Frida” Número conmemorativo a cien años de su natalicio de Enlace Cultural, obra plenamente recomendable.

          

Ger JM

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